EL ROMANTICISMO. (II) CLARA SCHUMAN.
Ante todo queremos dejar constancia de nuestra admiración personal hacia el personaje de hoy, y no solamente por su faceta musical sino también como un ejemplo de Mujer Luchadora, tanto por los avatares personales que le presentó la vida. Superó el divorcio de sus padres, la bebida y la enfermedad mental de Robert Schumann, varias muertes prematuras de hijos y la presión de vivir en un mundo que consideraba la composición y la vida pública como “papel de hombre”. Fue madre de ocho hijos y, al mismo tiempo, siguió componiendo y enseñando, lo que le convierte en un modelo de resistencia y profesionalismo femenino.
Clara Josephine Wieck nació en 1819 en Leipzig.
Se casó en 1840 con el compositor Robert Schumann, con quien tuvo ocho hijos, y combinó su carrera de concertista con el apoyo a la obra de Robert, la crianza de la familia y su propia labor creativa.
Tras la muerte de Robert en 1856, continuó viajando, dando conciertos, enseñando y actuando como referente de la música absoluta frente al wagnerismo dominante.
Aunque Clara compuso desde la infancia, su obra se vio eclipsada por la figura de su marido y por las normas sociales de la época, que desalentaban abiertamente que las mujeres compusieran o publicaran bajo su propio nombre. En sus diarios llegó incluso a escribir que “una mujer no debe desear componer; ninguna ha sido capaz de hacerlo”, lo que refleja la presión interna que soportaba.
Además, tras el matrimonio, Clara dedicó gran parte de su tiempo al apoyo de la carrera de Robert (incluyendo la programación de conciertos, la promoción de sus obras y la corrección de partituras), lo que redujo su espacio para componer y publicar.
Entre las obras más destacadas de Clara Schumann se encuentran: Concierto para piano en la menor, op. 7 escrito cuando apenas era adolescente. Trio de piano en sol menor, op. 17 (1846): su obra de cámara más importante, con un carácter expresivo y una escritura muy elaborada.

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