Nació en el seno de una familia de la baja nobleza. Es castrado y, visto su origen acomodado, en su caso sí debió ser cierta la versión oficial (común en estos casos) de su castración como consecuencia de una caída de caballo.
Felipe V, melancólico e insomne, lo contrató para cantar cada noche las mismas cuatro arias, lo que calmaba al rey y le valió ascensos: músico de cámara, director de teatros reales y Caballero de Calatrava en 1750.
Bajo Fernando VI, impulsó la ópera italiana en Madrid y Aranjuez, colaborando con Domenico Scarlatti y Pietro Metastasio.
Su vida inspiró la película Farinelli (1994), que recrea su arte con fusión vocal moderna.
Cecilia Bartoli, mezzosoprano italiana especializada en música barroca, ha revivido el repertorio de los castrati a través de su disco Sacrificium (2009), donde interpreta arias compuestas para voces como la de Farinelli.Con Sacrificium, divulgó el sacrificio cruel (3.000-4.000 niños al año, pocos triunfaron) y la belleza resultante, usada en iglesias y ópera pese a prohibiciones papales. Su enfoque rescata este mundo perdido, conectando directamente con figuras como Farinelli de la conversación previa
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