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| Reñidero ilegal en Murcia. |
Las peleas de gallos en España tienen raíces milenarias, introducidas por fenicios y cartagineses hace unos 3.000 años
Esta práctica se popularizó en la Antigüedad gracias a griegos y romanos, extendiéndose por la península como espectáculo de nobleza y pueblo.
El gallo combatiente español surge del tronco mediterráneo o aves salvajes asiáticas adaptadas localmente, con combates documentados desde el primer milenio a.C..
Durante los siglos XVI-XVIII, las riñas prosperaron en Andalucía y Canarias, ligadas a apuestas y fiestas; en Cádiz y Sevilla, se criaban gallos "jerezanos" para exportación colonial.
En el XIX, persistieron pese a prohibiciones esporádicas en Europa, con galleras en Bilbao o ÁGUILAS.
¿En Águilas?
Efectivamente, tal como está muy bien documentado por el historiador aguileño Pedro Francisco Sánchez Albarracín, existía un reñidero en el Teatro Circo de la Huerta, con traslado a la Calle Triana en el Circo Gallístico, con asientos alrededor, donde se cruzaban apuestas y con enfrentamientos con Gallos de Lorca, o sea que ya existía rivalidad incluso antes del Futbol.
Tras el cierre, en los años 50, persistieron en locales en las afueras de Águilas, como en el Barrio del Piojo, y prologándose hasta el Labradorcico o el Molino del Saltaor.
En el año 2020, agentes del Seprona desmantelaron un criadero y tentadero ilegal en Águilas, con 15 jaulas y una trenitena de gallos.
Y si bien en la Región de Murcia, las peleas son ilegales, y La Ley andaluza 11/2003 prohibió las peleas de gallos, existe la excepción de las organizadas con el objetivo de la "selección de cría para la mejora de la raza y su exportación realizadas en criaderos autorizados con la sola y única asistencia de sus socios". Así pues la justificación legal de las peleas de gallos modernas se basa en la necesidad de criar y seleccionar los gallos de la raza andaluza llamada "Combatiente Español" o "Jerezano", los cuales se exportan a Hispanoamérica.

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