Se trata de una de las figuras más destacadas del cool jazz, además del mayor exponente del saxo barítono de su tiempo, al punto de ser elegido por 42 años seguidos (1953-1995) como el mejor ejecutante de dicho instrumento.
A comienzos de los años 50, Mulligan optó por tocar con el joven Chet Baker en una formación inédita que quedó asociada para siempre a los dos músicos: el cuarteto sin piano. Sin un instrumento armónico, el saxo de Mulligan y la trompeta de Baker ejecutaron un jazz contrapuntístico que combinó a la perfección la suavidad del cool con la impetuosidad del bebop.
No hay comentarios:
Publicar un comentario