Repetir una vez más en pocos meses la frase "TOMAREMOS MEDIDAS PARA QUE ESTO NO VUELVA A SUCEDER", y escucharla en la voz de nuestros máximos mandatarios políticos por segunda vez en unos meses, nos ha traido a la memoria aquel Slogan NUNCA MAIS, bajo el que hubo en España grandes manifestaciones contra el gobierno de turno, con las calles llenas y constantes imágenes en televisión de un Cormorán lleno de alquitran y peces muertos, nos ha hecho reflexionar por la diferente vara de medir con la que nos tomamos las cosas.
¿Cuantos cormoranes, gaviotas o peces equivalen a la muerte de un persona, de forma que incluso provocan reacciones tan dispares?.
La pérdida de una sola vida humana es incalculable con el daño a cualquier animal o ecosistema. La vida humana tiene un valor ABSOLUTO.
¿Y entonces nos preguntamos?. ¿Por que la sociedad se movió y se motivó como lo hizo con el Prestige a diferencia de lo que sucede con unas tragedias como las que hemos sido golpeados?.
Dejamos a juicio de cada cual las respuestas desde la perspectiva mística para los creyentes, que solo las personas merecen el destino de una oración, pues no en balde, Dios habita en cada uno de nosotros.






