Sin embargo, aquella inscripción no cuenta toda la verdad.
Hermenegildo, hijo del rey visigodo Leovigildo, fue enviado a gobernar la Bética. Influido por su educación católica, por su esposa Ingunda y por el obispo San Leandro, acabó proclamándose públicamente católico y desafiando la autoridad de su padre.
Lo que comenzó como un enfrentamiento religioso terminó convirtiéndose en una rebelión política, un largo asedio a Sevilla y una tragedia familiar que llevó al príncipe desde las murallas sevillanas hasta una prisión de Tarragona.
Esta es la historia ilustrada de la Prisión y muerte de San Hermenegildo, recogida en las tradiciones y leyendas de Sevilla.
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