Estrenado en 1845, transformó para siempre la estructura del concierto clásico y redefinió la relación entre el solista y la orquesta.
A diferencia de los conciertos puramente acrobáticos de compositores como Paganini, Mendelssohn prioriza la expresividad y la pureza del sonido.
La técnica exigente está siempre al servicio de la música.
Fue uno de los primeros grandes ejemplos donde un compositor buscó activamente el consejo de un violinista (Ferdinand David) para perfeccionar la digitación, los arpegios y la viabilidad técnica de la partitura. Este modelo de trabajo se volvió estándar en el futuro.
Entre las grabaciones de referencia, podemos citar las de Yehudi Menuhin con Furtwangler y más actual la de Anne Sophie Mutter con Karajan entre otras muchas, si bien de esta última proponemos escuchar la dirigida por Kurt Masur, por indisponibilidad en vídeo de la de Karajan, así como por la belleza plástica
que aporta Anne Sophie.
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