Se cree que Bach lo compuso entre 1717 y 1723, durante su estancia en Köthen, donde tuvo un entorno muy favorable para la música instrumental, ya que no había responsabilidades litúrgicas que exigieran obras vocales. Por tanto, Bach se centró en conciertos y música de cámara, y de toda esa producción sólo han sobrevivido trabajos como los Conciertos de Brandeburgo, los conciertos para violín solo y precisamente este concierto para dos violines, que el propio Bach transcribio para dos clavecines.
No existe un solista frente a la orquesta, sino que se establece un diálogo casi igualitario entre ambos violines solistas, que se imitan, se imponen y se entrelazan, creando un tejido armónico que sostiene la propia obra.
Proponemos una muy reciente grabación, del pasado 28 de Febrero en la Casa de la Radio y la Música de París, a cargo del Conjunto Diderot.
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